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Siempre he defendido que junto a toda buena obra de arte existe un pensamiento teórico afianzado. En ocasiones, la pieza funciona como constante para ese pensamiento crítico, en ocasiones, funciona como su detonante. Este último caso, por supuesto, es muchísimo mas intenso, interesante, explicativo y revelador. Definitivo. Pienso en Duchamp montando su fuente en medio de una galería, firmando su fuente, diciendo esto no es un urinario, y el publico aplaudiendo. tras de el pienso en Arthur Danto y un poco mas atrás en George Dickie y pienso en como se abre la postmodernidad y pienso en el mismo Duchamp diciéndonos: estoy interesado en las ideas, no simplemente en los productos visuales. y pienso en la idea, y como la idea es intangible pienso en su corporización de frente a los nuevos tiempos. y vuelvo a Duchamp y pienso que haría Duchamp en los nuevos tiempos. y pienso que Duchamp no ha muerto, que siempre son los demás los que se mueren.

 

Duchamp alumbro los caminos para el arte contemporáneo. lo anterior resulta a estas alturas un axioma mil veces repetido. ni siquiera me tomare una linea para explicarlo, todo lo que vino después de Duchamp bebe de el, necesariamente bebe de el. Duchamp abrió la intertextualidad, el conceptualismo, la perdida del aura de la obra, la institucionalización del arte. Después de el, ya nada quedo en el mismo lugar. nada fue sostenible sin su firma. no caben dudas de que el urinario es la pieza mas autentica, artística y valiosa del siglo xx. Ahora, habría que preguntarse hacia donde apuntan los tiros, donde se orina el arte del siglo XXI. y aunque muchos pequen de escepticismo, y aunque yo misma peque... creo que en ocasiones sale a la luz alguna pieza que nos hace creer en la reencarnación. Si Duchamp viviera –se que estoy sonando un poco fanática, pero es que en escénica, lo soy-, si Duchamp viviera esta seria su obra y la firma de Henry Ballate seria el equivalente a la de R. Mutt en aquel urinario de 1917.

 

 no voy a ponerme obvia planteándoles las razones que me impulsan a pensar lo anterior, ni les comentare sobre la escogencia de un elemento de nuestra cotidianidad convirtiéndose en icono de la plástica, ni les hablare de la comercialización del arte, ni les hablare de la globalización de la información. bueno, quizás de eso si les comentare un poco. sobrepasados ya los limites que inquietaban a Duchamp de frente al poder de la institución arte, surgen nuevos retos para el mundo contemporáneo dentro de los que despunta la posibilidad generalizada del acceso a la obra, la afluencia descontrolada de información, la tenencia y no tenencia de la totalidad del conocimiento, la incapacidad que genera la posibilidad de abarcarlo todo.  ya lo advirtió Warhol antes, ya Warhol había conducido el consumismo hacia el area mas peligrosa de todas, el arte. Ahi, sobre ese punto se coloca este pequeño cuadro firmado por un tal señor Ballate. Sabra que su obra no es mas que un pretexto para reverenciar, quizás actualizar la memoria de aquella dupla grande del dada y el poP? Supongamos que sabe. supongamos que a ello se debe la prestancia de utilizar procedimientos y materiales tradicionales  para dar hechura a su pieza, un QR, un simple QR que como todo buen QR resulta, aunque semejante a los de su especie, único e irrepetible.

 

 La mano del creador, quizás el elemento de menos importancia frente a este entramado, conduce, con prestancia ajedrecista la disposición de los pequeños cuadros negro-blancos en el canvas de manera tal que al final del camino y dando participación a un espectador, mediado por su contemporánea extension de apertura al mundo (Digital Divices) se encuentre cara a cara con una obra del arte universal. esta es la idea. en pocas palabras, regalar una obra escondida tras un QR. Es acaso esto arte? quizás, si nos atenemos a los propios principios de la institucionalización, donde todo elemento presentado en un circulo del arte y apreciado por un publico del arte se convierte inmediatamente en una buena o mala pieza, pero pieza artística al fin. sin embrago, quizás no sea arte. quizás no sea arte en puridad, y se crezca como una mezcla de ejercicio curatorial globalizado. Habra una intención determinada detrás de la escogencia de las obras que asoman por la ventana del QR? Serán estas obras iconicas, serán puntuales, traerán un mensaje a quien las busca? Supongamos que si. y supongamos que por esa simple razón, la primera de ellas, la primogénita de la serie nos presenta el urinario.

 

después, poco importa el orden de aprehensión de la muestra, es interés de este proyecto el llegar a su publico de la misma forma caótica y fraccionada en que vuela la información. es su interés divagar entre la techne de la pieza en si y la techne clásica de lo que se encuentra online, disociarnos frente a la autenticidad de la obra, frente a la legitimidad de la obra, frente a la eficacia y esencia de la obra. a todas estas, cual es la obra? quien es el artista?

 

Oh Duchamp! lo que has hecho del arte contemporáneo!

 

Roxana M. Bermejo

 

henry@miamiartstudio.com

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